LA OPINIÓN - La guerra de Israel contra el grupo terrorista Hamás en Gaza ha hecho aflorar la crisis ideológica que atraviesa a Occidente y colapsa su integridad intlectual, mostrando una cobardía polírica sin parangón. No se habla de los derechos himanos y aspiraciones legítimas de tantos otros pueblos como los kurdos o los drusos, porque en ellos resulta imposible asignar las culpas al chivo expiatorio de siempre, los judíos. El doble rasero con que se mide a los palestinos respecto al resto del mundo demuestra que lo que se busca no es justicia, sino que es el efecto del pánico a enfrentarse a sus propios problemas.
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